Cuando leemos en el Evangelio de Matityáh (Mateo) la enseñanza que Yeshúa Mashíaj dio acerca de la casa construida sobre la roca y sobre la arena, a menudo pensamos en una casa que fue hecha literalmente sobre una peña alta y otra sobre la arena del mar. Pero eso no era lo que comúnmente sucedía en aquel tiempo.
Lo que Yeshúa estaba comparando era dos formas de construir una casa en su época. Si se quería una casa segura y resistente, eso significaba mayor trabajo y sacrificio, pues había que excavar grandes profundidades hasta que el suelo fuera firme y rocoso. Luego, se rellenaba la excavación con piedras de la cantera para formar una masa rocosa y establecer así las bases y cimientos. Este proceso tomaba mucho tiempo y un mayor costo para el constructor, y aunque era muy demandante, le daba a su dueño la garantía de una casa estable que resistiera los embates del clima y del tiempo.
También estaba la casa que se construía sobre la tierra sin ninguna clase de cimiento que la anclara firmemente, era mucho más fácil y rápido el trabajo, no había que esforzarse ni sacrificarse tanto, y el costo de construcción era muchísimo menor, pero era una casa que no daba seguridad a sus habitantes, pues queda expuesta y muy vulnerable al clima y al tiempo.
Así que, al oír las Palabras del Maestro debemos estar dispuestos a aceptarlas y trabajar con esmero y total responsabilidad en la edificación de nuestra casa, que es nuestra vida, por lo que debemos estar dispuestos a hacer todo el trabajo que se requiera para generar el espacio suficiente para poner el cimiento sobre el cual se va a construir la casa. A este proceso de trabajo esforzado y comprometido se le llama sensatez, hacer uso correcto de nuestro pensamiento.
¿Estás dispuesto a comprometerte en hacer todo el trabajo que se requiera para generar el espacio necesario para poner la Palabra (la Roca) como cimiento de tu vida?
Mateo 7:24 “Cualquiera pues que me oye estas palabras y las practica, será comparado a un varón sensato, que edificó su casa sobre la roca, 25 y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa, pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, será comparado a un varón insensato que edificó su casa sobre la arena, 27 y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos, e irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina”



