El profeta Avraham fue conocido con el título “Hebreo” tal como lo dice Génesis 14:13. La expresión “hebreo” en hebreo es “ivrí” “עִבְרִי” que viene de “éver” “עֵבֶר” y a su vez de “avar” “עָבַר”, es decir, “el que va cruzando o va atravesando”.
Sin embargo, esta expresión está asociada con la palabra “feto, embrión” en hebreo que es “ubar” “עֻבָּר”. Noten que tienen las mismas tres consonantes de la raíz “Ayin-Beit-Resh” “ע-ב-ר”. Al mismo tiempo, de esa raíz se desprende la palabra “pasado” que en hebreo es “avar” “עָבָר”.
Esto significa que Avraham, a pesar de tener 75 años cuando el Dios Eterno le hizo el llamado para que dejara todo lo que tenía en el pasado (Génesis 12:4), empezó una nueva etapa, hubo un nacimiento de nuevo, empezó a ser formado como un embrión, un feto en las Manos del Todopoderoso.
Allí, en el Hueco de la Mano del Altísimo, él iba a ser formado tal como el embrión se va formando en el vientre de su madre, hasta que el bebé formado logra atravesar el conducto vaginal y nacer a una nueva vida, y en ese cruce estaría dejando todo su pasado atrás. Así, naciendo de nuevo, Avraham iba a proseguir hacia la meta, hacia el premio del supremo llamamiento que Dios le había hecho.
Siendo nosotros simiente de Avraham, estamos en el mismo proceso de ser “hebreos”, pues la mano del Padre Eterno nos está formando como los embriones que somos, para una vida nueva, y dejando todo el pasado atrás, vamos cruzando hacia nuestra Patria Celestial, tal como nuestro padre Avraham. En la carta a los Hebreos dice:
Hebreos 11:13 “13 Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las promesas; pero las vieron desde lejos y las acogieron, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
14 Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria.
15 Y si hubieran estado recordando aquella patria de donde habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar a ella.
16 Pero, antes bien, anhelaban una mejor, la [Patria] Celestial. Por tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y por eso les ha preparado una ciudad.”
Somos pues, simiente de Avraham, así que, sigamos sus pasos, tal como lo testificó el apóstol Shaúl en su carta a los Gálatas:
Gálatas 3:6-7 “6 Así como Avraham creyó a Elohím, y le fue considerado por justicia; 7 seguramente ustedes sabrán que los que proceden conforme a la fe, éstos son hijos de Avraham.”
Gálatas 3:29 “Y si ustedes realmente son del Mashíaj, entonces son simiente de Avraham y herederos conforme a la Promesa.”
Por tanto, el concepto general que encierra la palabra “Hebreo” “Ivrí” “עִבְרִי” es:
Aquel que es formado como un embrión (Ubar – עֻבָּר), y va cruzando (Éver – עֵבֶר) hacia una meta, dejando todo su pasado (Avar – עָבָר) atrás.


