La palabra “Rey” en hebreo es “Mélej” “מלך”, la cual viene de “Malaj” y a su vez de “Molij” “מוליך” que significa “el que conduce o guía”.
Así que, un rey no era meramente un gobernante, sino una que guiaba y conducía el destino de un pueblo. Por eso, YHWH dice a Yisrael que Él es Su Rey.
Isaías 43:15 “Yo Soy YHWH el Santo de ustedes, el Creador de Yisrael, Su Rey”
Ahora bien, si tomamos las tres letras de la palabra “MéLeJ” “מ-ל-כ” nos damos cuenta de que son las iniciales de tres palabras: (“Móaj” “מוח” “Cerebro”), (“Lev” “לב” “Corazón”) y (“Kaved” “כבד” “Hígado”).
Dándonos un orden: Primero, el “cerebro” que representa la razón y el entendimiento. Segundo, el “corazón” que representa el pensamiento y los sentimientos. Tercero, el “hígado” que representa las emociones, las pasiones, la vitalidad, los instintos supervivientes del ser humano. Un orden de mayor a menor.
Si el Rey Eterno YHWH nos está conduciendo y guiando quiere decir que el “Cerebro” está gobernando sobre el “Corazón”, y el “Corazón” sobre el “Hígado”; o sea que, nuestra vida está en sincronía con el Rey Celestial, y vamos a ser conducidos y guiados por Él hacia nuestro destino, nuestro propósito.
Pero, si no es así, sucederá lo contrario y se invertirá el orden, el patrón, quedando primero (“Kaved” “כבד” “Hígado)”. Luego (“Lev” “לב” “Corazón”). Y por último (“Móaj” “מוח” “Cerebro”). Y en ese orden contrario se forma la palabra hebrea: “KeLuM” “כ-ל-מ” que significa “Nada”. Y no estaremos siendo gobernados no por nuestro Creador, sino por nuestros instintos más bajos, nuestras pasiones, quedando sin guía y sin destino. Perdiendo así el propósito de nuestras vidas.



