En la Carta de los Hechos 26:14 se usa la expresión, según la versión Reina-Valera/60, “dar coces contra el aguijón”. Pero ¿qué le quiso decir el Señor Yeshúa con esto a Shaúl en su conversión?
“Dar Coces”, su singular es “Coz”, que se refiere, según el (Dic. Larousse): A un movimiento violento hacia atrás de una o ambas patas traseras de un animal cuadrúpedo (Ej. Un Buey), patada violenta hacia atrás que lanza una persona, acción o palabra injuriosa.
Lo que se describe como “Aguijón”, es el instrumento conocido también como “Aguijada” que era un “palo puntiagudo y revestido de metal”, bastante largo utilizado para aguijonear al buey para que se moviera y también para guiarlo por donde debía ir. Se usaba sólo para estimular al buey sin lesionarlo o causarle daño.
La palabra griega que se usó en la Carta de los Hechos para este instrumento llamado aguijón o aguijada de buey es “kentron” “κέντρον”, que en hebreo, es equivalente a la palabra “Malmad” “מַלְמָד” que viene de “Lamad” “לָמַד” que significa “Enseñar”.
Jueces 3:31 “Después de él vino Shamgar hijo de Anat, que mató a seiscientos pelishtitas con un aguijón de ganado (Malmad). Y Él también salvo a Yisrael”
Cuando al agricultor usaba el aguijón y el buey sentía el estímulo del pinchazo, había ocasiones que tiraba patadas hacia atrás (dar coces) y lo único que lograba era lastimarse con el mismo aguijón que estaba en la mano del arador, por la violencia de la misma patada. Así que, cuando un buey pateaba contra el aguijón, no hería al campesino… se hería a sí mismo.
Por tanto, la frase “dura cosa te es dar coces contra el aguijón” o “dura cosa te es dar patadas contra el aguijón” significa que es inútil y perjudicial resistirse a la Fuerza Superior o a la Voluntad Divina. Es una expresión que implica que al oponerse a lo inevitable o a lo que está destinado a suceder, solo se causa más daño a uno mismo. Entendemos entonces que resistirnos a la Voluntad Divina no causa herida a Yeshúa Mashíaj, sino a nosotros mismos.
Shaúl debía entender que al recibir los pinchazos controlados que Yeshúa le iba a dar a él, a través de su proceso de formación, servirían para su enseñanza y capacitación y que en ningún momento sería para dañarlo. Shaúl debía entender que él había sido escogido para arar el campo donde se iba a sembrar la Semilla Excelente de la Palabra, y que quien estaría guiándolo en esta labor sería el mismo Señor Yeshúa, así que no debía resistirse a su Voluntad Perfecta, y que si en algún momento empezaba a desviarse del propósito, Yeshúa usaría el aguijón para reorientarle.
En conclusión: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” significa para nosotros que: “Creemos que hacemos lo correcto, pero en realidad estamos luchando contra Dios. Y quienes sufrirán y saldrán heridos seremos nosotros”
El Señor no nos abandona. Como el Maestro Excelente que es Él nos corrige con amor y paciencia. Y si dejamos de luchar contra Él, nos guiará hacia la verdadera libertad.
Salmo 32:9 “No sean como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno”



