Muchos están emocionados por las palabras que se leyeron en la Inauguración de la Copa América porque se mencionó a “Cristo Jesús”.
Dios bendiga a América. El mensaje de Cristo sigue vigente hoy en día, y Él nos llamó a la paz, a la comprensión y al perdón. También nos dijo: “Cree, porque aquel que cree, todo le es posible”. Y estas palabras nos alientan a no desanimaros, a creer en grande y creer que todo se puede. Dios bendiga a todas las naciones de América, a cada equipo y a cada deportista, a todos los hinchas y dirigentes, y a todas las familias del continente en el nombre de Cristo Jesús, Amén.
Pero ¿de qué sirve mencionar a Cristo si las palabras que se están diciendo no llaman a un arrepentimiento del pecador? Tal como está establecido en la Biblia:
Desde ese momento empezó Yeshúa a predicar y decía: ¡Arrepiéntanse, pues el Reino de los cielos se acerca!
Pedro les dijo: Arrepiéntanse, y hagan inmersión cada uno de ustedes en el Nombre de Yeshúa Mashíaj, para perdón de los pecados; y recibirán el regalo del Espíritu de Santidad.
También con otras muchas palabras testificaba solemnemente y los exhortaba, diciendo: ¡Sean libres de esta perversa generación!
La lectura que se hizo en la Copa América parece más un discurso motivacional que un llamado al arrepentimiento, pues aunque se usa el nombre de “Cristo Jesús”, se llama es a creer en grande, a creer que todo lo podemos, y se centra más en lo que queremos, que en lo que debemos reconocer, el pecado y rogar ser salvos. Tal mensaje nada tiene que ver con arrepentimiento y se puede ver en lo dicho:
«“Cree, porque para aquel que cree todo le es posible”. Y estas palabras nos alientan a no desanimarnos, a creer en grande y creer que todo se puede».
Pero lamentablemente ese es el Evangelio que aun se está dando en muchas iglesias: “Cree para que puedas tener todo lo que quieras”. Tal como está profetizado:
Pues vendrá una temporada establecida cuando no soportarán la sana enseñanza, por lo cual, conforme a sus codicias, se rodearán de maestros que les hagan cosquillitas en los oídos; y apartarán el oído de la verdad, y se desviarán hacia las mentiras.



