Qué palabras tan poderosas las que declaró el sacerdote Matatías (en hebreo Matityáh) ante el ofrecimiento que le hizo el rey Antíoco Epífanes. Esto lo encontramos en el libro de 1 Macabeos:
1 Macabeos 2:17-22 “1 Los oficiales del rey dijeron a Matityáh: Tú eres un hombre importante y respetado en esta ciudad, tú tienes hijos y hermanos que te siguen; 2 ven tú, y sé el primero en obedecer las órdenes del rey, tal como lo han hecho todas las naciones, los jefes de Yehudáh y los que se quedaron en Yerushalem. Si lo haces, tú y tus hijos serán admitidos entre los amigos del rey, y serán recompensados con oro y plata y con muchas otras cosas.
19 Matityáh respondió con todas sus fuerzas: ¡Aunque le obedezcan al rey todos los pueblos que conforman su imperio, y aunque todos abandonen la fe de nuestros padres para seguir sus ordenanzas, 20 yo, mis hijos y mis hermanos seguiremos el Pacto de nuestros padres! 21 ¡Líbrenos Dios de abandonar la Toráh y sus Leyes! 22 ¡Por tanto, no obedeceremos las órdenes del rey ni nos apartaremos de nuestra fe ni a derecha ni a izquierda!”
Se requiere tener un celo muy grande por Dios y su Toráh en este tiempo para mantenerse firme en la fe, y no dejarse deslumbrar por lo que el mundo nos ofrece.



